BAREMO SISTEMA NERVIOSO

Real Decreto 1971/1999, de 23 de diciembre, de procedimiento para el reconocimiento, declaración y calificación del grado de minusvalía.
DEFICIENCIAS POR ANOMALÍAS ENCEFÁLICAS
1. Alteraciones del estado mental y de la función integradora.
Se realizará de acuerdo con los criterios definidos en baremo de trastornos mentales.
2. Alteraciones emocionales o conductuales.
Se realizará de acuerdo con los criterios definidos en baremo de trastornos mentales.
3. Afasia o alteraciones de la comunicación.
Se realizará de acuerdo con los criterios definidos en baremo de trastornos lenguaje.
4. Alteraciones del nivel de consciencia.
Serán objeto de valoración las alteraciones de nivel de conciencia: obnubilación, somnolencia, estupor y coma. No se considerarán las alteraciones del contenido de la consciencia como delirio, demencia y psicosis que serán valoradas según baremo de trastornos mentales. Se considerará la alteración de consciencia como crónica cuando su evolución sea superior a tres meses. Cuando las alteraciones de consciencia sean continuas, es decir, no cursen por brotes, la alteración de consciencia, incluso en sus formas más leves como la obnubilación incapacitan al paciente para las actividades de la vida diaria y serán valoradas con un porcentaje igual a 75%. La alteración neurológica pueden ser debida a un trastorno funcional y, por tanto, reversible, por lo que deberán reevaluarse periódicamente cada tres años. La evaluación de la discapacidad originada por estos trastornos se realizará aplicando los criterios de la tabla 1.
5. Trastornos del sueño y del despertar (o de la alerta y el sueño)
Entre las alteraciones de la alerta y el sueño sólo serán objeto de valoración las hipersomnias. Otras alteraciones del sueño como las hiposomnias y parasomnias deberán valorarse junto con el trastorno de origen. El trastorno del sueño deberá haber sido comprobado mediante pruebas objetivas (polisomnograma). La valoración requiere que el trastorno sea crónico y no responda al tratamiento. Se considerará que se encuentra en esta condición cuando hayan transcurrido seis meses desde la instauración de la terapéutica adecuada. La alteración neurológica pueden ser debida a un trastorno funcional y, por tanto, reversible, por lo que deberán reevaluarse periódicamente cada tres años. La evaluación de la discapacidad originada por estos trastornos se realizará aplicando los criterios de la tabla 1.
6. Trastornos neurológicos episódicos: epilepsia
El diagnóstico y tipificación de la epilepsia se efectúa en virtud de datos clínicos sobre el comienzo, frecuencia, duración y manifestaciones clínicas. Es una enfermedad primaria o secundaria que habitualmente que habitualmente se controla con tratamiento adecuado, no limitando las actividades del sujeto. En algunas ocasiones y de modo transitorio pueden aparecer crisis comiciales por indisciplina terapéutica, interacciones farmacológicas o por la aparición de enfermedades intercurrentes. En casos poco frecuentes, los pacientes pueden permanecer con crisis repetidas, a pesar del tratamiento correcto constituyendo lo que se denomina epilepsia refractaria. Sólo serán objeto de valoración este último grupo de pacientes. De modo general pueden señalarse que las epilepsias que cursan con crisis generalizadas tipo ausencias y convulsiones tónico-clónicas siempre del mismo tipo, tendrán una buena respuesta terapéutica. Para considerar que un paciente se encuentra adecuadamente tratado se precisa la demostración de una correcta dosificación de fármacos antiepilépticos, mediante determinación de niveles plasmáticos de fármacos que deberán encontrase en rangos terapéuticos. Será necesario que el paciente haya permanecido con crisis, a pesar del tratamiento correcto, durante más de un año antes de proceder a la valoración. La discapacidad que produzca la epilepsia dependerá fundamentalmente del número y tipo de crisis. Las crisis generalizadas tipo ausencias y las parciales simples son menos discapacitantes que las restantes crisis generalizadas tipo mioclónicas, tónicas, tónico-clónicas y atónicas y que la crisis parciales complejas. Por este motivo, las ausencias y crisis parciales simples sólo serán incluidas en clase I o clase II. Dado que muchas epilepsias aparecidas en la infancia tienen tendencia a estabilizarse con la edad, en estos casos se realizaran revisiones cada cinco años. La evaluación de la discapacidad se llevará a cabo aplicando criterios definidos en tabla 1.
Tabla 1: Criterios para la asignación del grado de discapacidad originando por las alteraciones crónicas episódicas del nivel de conciencia y la vigilia, la alerta y el sueño, y de la epilepsia.
7. Anomalías motoras y sensoriales y trastornos del movimiento
Las alteraciones motoras sin paresia o debilidad pueden afectar a las actividades de la vida diaria y causar una discapacidad permanente. Entre ellas, sin que esta enumeración sea exahustiva, figuran las siguientes:
1. Movimientos involuntarios como temblores, corea, atetosis y hemibalismo
2. alteraciones de tono y la postura
3. diversas formas de limitación de los movimientos voluntarios, como parkinsonismo con o son bradicinesia
4. Deficiencia de movimientos asociados y sinérgicos, como trastornos del sistema extrapiramidal, cerebro y ganglios basales
5. alteraciones de la marcha compleja y de la destreza manual o ataxia
La evaluación de las deficiencias sensoriales y motoras debidas a trastornos del sistema nervioso central debe documentarse en función de cómo afectan a la capacidad del paciente para realizar las actividades de la vida cotidiana. Dichas alteraciones se valorarán siguiendo los criterios descritos en las tablas 3, 4 y 5. En el supuesto que la deficiencia del sistema nervioso hubiera producido alteraciones en otros aparatos o sistemas, deberla combinarse la discapacidad producida por las alteraciones motóricas y sensoriales con la consecuencia al déficit de los otros sistemas afectados.
PARES CRANEALES
Primer par craneal o nervio olfatorio
La falta de sentido del oftato se valorará con 0%.
Segundo par craneal o nervio óptico
La valoración de la discapacidad producida por afecciones del nervio óptico se realizará según los criterios especificados en el baremo de sistema visual.
Tercer par craneal o motor ocular común
Cuarto par craneal o patético
Sexto par craneal o motor ocular externo
Son nervios que inervan los músculos que mueven los ojos y controlan el tamaño de la pupila, por lo que la alteración que derive de su afección, deberá valorarse siguiendo los criterios descritos en baremo correspondiente al baremo del sistema visual.
Quinto par craneal o trigémino
Es un nervio mixto que posee fibras sensoriales para la cara, la córnea, parte anterior del cuero cabelludo, cavidades nasales, cavidad oral y duramadre supratentorial, y fibras motoras para los músculos de la masticación. La neuralgia del trigémino puede ser grave e incontrolable. Si cumple los criterios para ser considerada como permanente, habiéndose agotado toda posible medida terapéutica, la valoración se hará según los criterios siguientes:
- dolor neurálgico facial leve o moderado no controlado: 1 a 24%
- dolor neurálgico facial intenso uni o bilateral no controlado: 25 a 35%
El déficit motor puede afectar a la masticación, deglución y fonación. La valoración se efectuará siguiendo los criterios descritos en los baremos correspondientes.
Séptimo par craneal o facial
Es un nervio mixto cuya parte motora inerva los músculos faciales de la expresión y los músculos accesorios de la masticación y deglución. La pérdida sensorial relacionada con el nervio facial no interfiere con las actividades de la vida diaria del paciente, por lo que se le asignará un porcentaje de discapacidad de o%. La perdida de gusto no se considerara una deficiencia discapacitante. La valoración de la discapacidad debida a deficiencia facial motórica, se realizará siguiendo los criterios de la tabla 2.
Tabla 2: criterios para la valoración de la discapacidad por deficiencia del nervio facial y región adyacente.
Octavo par craneal o auditivo
Su componente coclear tiene relación con la audición y su componente vestibular con el vértigo, sentido de la posición y la  orientación espacial.
Noveno par craneal o glosofaringeo
Décimo par craneal o vago
Son nervios mixtos que envían fibras al tercio posterior de la lengua, faringe, laringe y traquea, por lo que sus alteraciones pueden dificultad la respiración, deglución, habla y funciones viscerales. La discapacidad originada por estas deficiencias se valorará según los criterios descritos en los baremos correspondientes. La neuralgía glosofaringea persistente a pesar del tratamiento, se valorará con los mismos porcentajes que se adjudican a la neuralgía del trigémino.
Onceavo par craneal o espinal
Participa junto al nervio vago, en la inervación de músculos laríngeos, pudiendo verse afectada la deglución y el habla cuya valoración se trata en otros baremos. También inerva músculos cervicales (esternocleidomastoideo y trapecio) pudiendo afectar al giro de la cabeza y movimiento de los hombros. En este caso se valorará la discapacidad secundaria a estas deficiencias siguiendo los criterios del baremo del sistema musculoesquelético.
Doceavo par craneal  hipogloso
Es un nervio motor que inerva la musculatura de la lengua, por los que su déficit bilateral podría causar alteraciones en la deglución, respiración y fonación, debiéndose valorar la discapacidad en el baremo que corresponda.
MÉDULA ESPINAL
Bipedestación y marcha
Tabla 3: Criterios de discapacidad por alteraciones de la bipedestación y la marcha.
Utilización de las extremidades superiores
Tabla 4: Criterios para la valoración de la discapacidad por alteración de una extremidad superior.
Tabla 5: Criterios para valorar la discapacidad por alteraciones de las dos extremidades superiores
Respiración
Cuando la deficiencia neurológica afecte a la función respiratoria, se aplicaran los criterios del baremo del aparato respiratorio.
Disfunción vesical y anorectal
Se aplicarán los criterios descritos en baremo genitourinario y digestivo, respectivamente.
SISTEMA MUSCULAR Y SISTEMA NERVIOSO PERIFÉRICO
Las deficiencias debidas a trastornos del sistema nervioso periférico afectan a tres grupos principales de fibras: sensoriales (aferentes), motoras (eferentes) y fibras de los nervios periféricos del sistema autónomo. Las características y las funciones de estos grupos se describen en baremo de sistema muscoloesquelético. En dicho baremo se abordan las deficiencias de las extremidades, la columna y la pelvis secundarias a la afectación de los nervios periféricos. La evaluación del dolor, la sensibilidad y la fuerza muscular se realizara con los criterios del baremo del sistema musculoesquelético.
SISTEMA NERVIOSO AUTÓNOMO
El sistema nervioso autónomo influye en el funcionamiento de todos los aparatos y sistemas, por lo que las discapacidades que deriven de afecciones disautonómicas, deberán valorarse según los criterios que se describen en cada uno de ellos.