CRITERIOS DE VALORACIÓN ENFERMEDAD MENTAL

En relación con la asignación del grado de discapacidad se tendrá en cuenta:
1) Criterio general
Cuando la persona presente sintomatología psicopatológica aislada que, aunque exista, no suponga disminución de su capacidad funcional se incluirá en la Clase I y su valoración será 0%.
Para incluir a la persona en alguna de las Clases que sí suponen disminución de su capacidad funcional (II, III, IV y V) tendrá que cumplir los tres requisitos reseñados en cada una de ellas, descritos anteriormente, de acuerdo con los criterios especificados a continuación:
2) Criterios específicos
CLASE I (0%)
Presenta sintomatología psicopatológica aislada, que no supone disminución alguna de su capacidad funcional.
CLASE II: DISCAPACIDAD LEVE (1-24%) (a+b+c)
a) La capacidad para llevar a cabo una vida autónoma está conservada o levemente disminuida, de acuerdo a lo esperable para la persona de su edad y condición, excepto en períodos recortados de crisis o descompensación.
b) Puede mantener una actividad laboral normalizada y productiva excepto en los períodos de importante aumento del estrés psicosocial o descompensación, durante los que puede ser necesario un tiempo de reposo laboral junto a una intervención terapéutica adecuada.
c) Cumplir los criterios diagnósticos requeridos, sin que existan síntomas que excedan los mismos.
CLASE III: DISCAPACIDAD MODERADA (25 - 59%) (a+b+c)
a) Restricción moderada en las actividades de la vida cotidiana (la cual incluye los contactos sociales) y en la capacidad para desempeñar un trabajo remunerado en el mercado laboral.
La medicación y/o el tratamiento son necesarios de forma habitual. Si a pesar de ello persiste la sintomatología clínicamente evidente,
– que no interfiere notablemente en las actividades del paciente: tendencia al extremo inferior del intervalo;
que interfiere notablemente en las actividades del paciente: tendencia al extremo superior del intervalo.
b) Las dificultades y síntomas pueden agudizarse en períodos de crisis o descompensación.
Fuera de los períodos de crisis:
– La persona es capaz de desarrollar una actividad laboral normalizada en un puesto de trabajo adaptado o en un Centro Especial de Empleo (tendencia al extremo inferior del intervalo).
– El individuo sólo puede realizar tareas ocupacionales con supervisión mínima en Centros Ocupacionales (tendencia al extremo superior del intervalo).
c) Presenta algunos síntomas que exceden los criterios diagnósticos requeridos, situándose la repercusión funcional de los mismos entre leve y grave.
CLASE IV: DISCAPACIDAD GRAVE (60 - 74%) (a+b+c)
a) Grave restricción de las actividades de la vida cotidiana. Precisa supervisión intermitente en ambientes protegidos y total fuera de ellos.
b) Grave disminución de su capacidad laboral, puesta de manifiesto por deficiencias importantes en la capacidad para mantener la concentración, continuidad y ritmo en la ejecución de las tareas y repetidos episodios de deterioro o descompensación asociados a las actividades laborales, como consecuencia del proceso en adaptarse a circunstancias estresantes. No puede mantener una actividad laboral normalizada.
Puede acceder a Centros y/o actividades ocupacionales, aunque incluso con supervisión el rendimiento suele ser pobre o irregular.
c) Se constatan todos o casi todos los síntomas que exceden los criterios requeridos para el diagnóstico, o alguno de ellos son especialmente graves.
CLASE V: DISCAPACIDAD MUY GRAVE (75%)
a) Repercusión invalidante de la enfermedad o trastorno sobre el individuo, manifestado por incapacidad para cuidar de sí mismo ni siquiera en las actividades básicas de la vida cotidiana. Por ello, necesitan de otra u otras personas de forma constante.
b) No existen posibilidades de realizar trabajo alguno, ni aun en Centros Ocupacionales supervisados, aunque puede integrarse en Centros de actividad que promuevan, en su caso, el paso al Centro Ocupacional.
c) Se constatan todos los síntomas que excedan los criterios requeridos para el diagnóstico, o algunos de ellos son extremadamente graves.